26 de noviembre de 2009

Proyecto Medio Ambiente ”Los residuos no son un problema menor


Escuela Nro. 8 ”Hipólito Yrigoyen
Proyecto Medio Ambiente ”Los residuos no son un problema menor”



Bajo el lema "SOMOS PARTE..... CUIDANDO NOS CUIDAMOS", alumnos de EPB Nº 8 trabajan sobre el cuidado del

Medio Ambiente iniciado como PROYECTO GENERAL INSTITUCIONAL en el año 2007.

Durante el ciclo lectivo 2009 desarrollamos el tema de los RESIDUOS.

"NO SOLO ES BUENO SABER QUE SE HACE CON LOS RESIDUOS, SINO COMO SE EVITAN O COMO SE PUEDE GENERAR MENOS".

Docentes, Profesores especiales, Bibliotecaria, Personal con tareas pasivas, Auxiliares de la escuela, alumnos, familias

comenzaron a trabajar el tema a partir de los diferentes contenidos relacionados con el medio ambiente, con la guía del Nuevo Diseño Curricular que aportó excelentes sugerencias y situaciones de enseñanza.

Alumnos de segundo ciclo participaron de la Muestra Distrital de Arte, con trabajos relacionados con el Proyecto mencionado.

Se planificaron diferentes actividades que culminarán con una muestra de trabajos el viernes 11 de diciembre en ambos turnos.

Este año contamos con la colaboración de la Municipalidad de Campana a través de los talleres municipales.

El Sr. Hugo Correa junto a la Sra. Claudia Ibarra prepararon una canción con los alumnos de 4º Año que será presentada en la fiesta de cierre.

La Srta. Erica Volpi presentará una canción de su autoría con los alumnos de primer ciclo.

Mucho se trabajó y mucho más se trabajará para generar conciencia y compromiso en el cuidado del ambiente.

Compartimos con la comunidad una foto que refleja uno de los ensayos del coro a cargo de ERICA VOLPI quien gentilmente y responsablemente nos acompaña.

Fuente Diario La Autentica Defensa Campana

24 de noviembre de 2009

Denuncian a 51 empresas por contaminar el Riachuelo

La Autoridad de Cuenta Matanza Riachuelo (ACUMAR) declaró “agente contaminantes” a un total de 51 industrias que arrojan sus residuos de manera ilegal a las aguas.

Las inspecciones se realizaron en cumplimiento de lo ordenado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y las empresas que aportan a la contaminación del Riachuelo son, en su mayoría, curtiembres, elaboradoras de grasas, fabricas de levaduras y de bebidas, triperías, mataderos, elaboradoras de subproductos ganaderos y harinas de hueso, entre otros rubros.

El informe del relevamiento —al que Criticadigital tuyo acceso— fue presentado por la ACUMAR a la Defensoría del Pueblo de la Nación y especifica que dichas empresas están localizadas en los municipios de General Las Heras, Marcos Paz, Lanús, Esteban Echeverría, La Matanza, Avellaneda, Valentín Alsina, Cañuelas, Lomas de Zamora y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

También se consignan los contaminantes específicos que cada una de las mismas vierten a la Cuenca.

La Defensoría del Pueblo, juntamente con cinco ONGs, integra el Cuerpo Colegiado encargado de controlar la ejecución del Plan de Saneamiento de la Cuenca Matanza - Riachuelo. Esas 51 industrias reconocidas como "Agentes Contaminantes" son el resultado de las inspecciones efectuadas a 466 industrias entre el 27 de abril y el 16 de octubre de este año.

Ahora, las empresas deben presentar el correspondiente "Programa de Reconversión Industrial" (PRI), que analizado por la autoridad administrativa, podrá ser aprobado o rechazado.

En su sentencia, el máximo Tribunal de Justicia reconoció que la degradación ambiental del territorio de la Cuenca Matanza-Riachuelo es consecuencia, entre otros muchos factores, de un desarrollo industrial que no tomó en cuenta los impactos de esta actividad. De esta manera, ordenó a la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo cumplir con un programa obligatorio de control de la contaminación de origen industrial.

Fuente: www.criticadigital.com

22 de noviembre de 2009

España redujo un 8% sus emisiones de C02 en 2008

La directora general de la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Alicia Montalvo, avanzó en Barcelona que España redujo sus emisiones de gases de efecto invernadero durante 2008 en un 8%, por lo que aseguró que se cumplirá con el compromiso de Kyoto asumido para 2012.
Los datos "preliminares", que se presentarán con detalle en los próximos días, reflejan una reducción de las emisiones en el sector eléctrico de hasta el 16%, algo que Montalvo atribuyó en declaraciones a los periodistas a una mejora de la eficiencia y a un aumento del peso de las renovables en la generación eléctrica.
España se comprometió en el marco de Kyoto a aumentar sus emisiones respecto a 1990 en tan sólo un 15%, si bien en 2007 las cifras acumuladas reflejaban que había emitido un 52% más. Los datos avanzados de 2008 permiten un cambio de tendencia.
Optimistas previsiones para 2009
"El consumo eléctrico de 2009 apunta en la misma dirección" de reducción, añadió Montalvo, quien participó en una conferencia organizada por el Capítulo Español del Club de Roma para analizar las expectativas de la Cumbre de Copenhague que se celebrará el próximo mes.
La reducción de las emisiones, recordó la directora general de la Oficina, se produjo a pesar de que en 2008 el PIB creció un 1,2%, por lo que aseguró que "el desacoplamiento es un hecho" y la reducción de emisiones de dióxido de carbono será "estructural más allá de la crisis", si bien reconoció que la ralentización económica ha ayudado.
Montalvo forma parte de la troika europea -compuesta por tres miembros- que negociará en Copenhague en nombre de los Veintisiete, ya que España asumirá en enero la presidencia de la Unión Europea (UE).
Presión a China y EEUU
La UE ya reconoció que no será posible acordar un tratado jurídicamente vinculante en Copenhague, pero Montalvo quiso señalar su "optimismo" porque la cumbre de Dinamarca sirva para transmitir una "señal clara" sobre la "urgencia" de adoptar un acuerdo, aún sabiendo que ello requerirá "costes políticos".
La directora de la Oficina abogó por ejercer "presión" sobre EEUU -ya que es el país que más emite y en cambio no se sumó a Kyoto- y sobre China -por ser uno de los países emergentes con más potencial de crecimiento de sus emisiones-, algo para lo que debería servir el "liderazgo" en la materia de la UE.
Montalvo rechazó analizar en "clave derrotista" el reciente anuncio de China y EEUU durante la visita del presidente, Barack Obama, al país asiático, en la que los dos gigantes anunciaron que no sería posible un acuerdo en Copenhague, y precisó que la asunción por parte de ambos de que habrá acuerdo, aunque sea más tarde, es un "salto cualitativo muy importante" porque "sin ellos no hay acuerdo global".
"Entendemos las dificultades internas [de EEUU], pero todos tenemos nuestras propias idiosincrasias", agregó una de las voces mejor autorizadas en España en la lucha contra el cambio climático, al tiempo que subrayó que el tratado que sustituya a Kyoto deberá incorporar un marco regulador jurídicamente vinculante, además de recursos y tecnologías asequibles.

Calendario Ambiental// 22 de Noviembre

Día de la Flor Nacional: El Ceibo

La flor de ceibo, también denominada seibo, seíbo o bucaré, fue declarada flor nacional argentina por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº13.847/42, del 22 de diciembre de 1942.
El Ceibo Erythrina crista-galli L.


Descripción
Es una especie característica de la formación denominada Bosques en Galería.
Se encuentra en los cursos de agua, pantanos, esteros y lugares húmedos, etc.
Por la vistosidad de sus flores se encuentran cultivadas en paseos, parques y plazas.
Fue declarada "flor nacional" en el Uruguay y nuestro país.
Su nombre genérico Erythrina es de origen griego de la voz "erythros" que significa rojo, atribuida por el color de sus flores.
El nombre específico crista-galli también por la semejanza del color de las flores, con la cresta del gallo. Su altura oscila entre 6-10m, con diámetro de 0.50m. Fuste tortuoso y poco desarrollado, corteza de color pardo grisáceo, muy gruesa y muy rugosa con profundos surcos.
La copa es rala e irregular con ramas tortuosas y aculeadas (provista de aguijones). Hojas caducas pinadotrifoladas con pecíolos de 4.5 a 20cm. Folíolos glabros, coriáceos, lanceolados o elíptico ovados, ápice agudo u obtuso, brevemente acuminado, base obtusa o aguda, lámina de 6.9 x 2.5-4cm de ancho, raquis de 3cm, peciólulos de 0.5-1.5 cm de largo, con pequeñas estipelas glandulosas en su base. La inflorescencia es un racimo compuesto.
Las flores son amariposadas, cáliz gamosépalo campanulado de 1.5cm de largo. Corola color rojo carmín, con 5 pétalos, las alas se encuentran ocultas por el cáliz. Estambres (10) sobrepasando la quilla. Ovario estipitado unilocular y multiovulado. El fruto es una vaina subtorulosa, contraída entre las semillas de 10-40cm de largo. Semillas, de 2-8 color castaño oscuro.

Epoca de Floración: Verano y otoño.
Descripción de la madera: Albura y duramen de color blanco-amarillento, textura gruesa, grano oblicuo, veteado poco pronunciado, madera blanda y liviana, peso específico 0.250 a 0.296.
Aplicaciones: Se utiliza para cajones de envases, aparatos ortopédicos, flotadores, talabartería, juguetería, aeromodelismo, aislaciones y rellenos para placas.
Productos Forestales No Madereros: De uso artesanal, curtiente, farmacéutico, forrajero, medicinal , tintóreo, plamta melífera, recuperación y fijación de terrenos.

21 de noviembre de 2009

Mirando el largo plazo


En una campaña caracterizada por la falta de lluvias, están quienes exprimen hasta la última gota de lo poco que cae, y así logran producciones medias aceptables, aun en ambientes sumamente duros. Este es el caso de Esteban y Ana Inés Curras, quienes en el sudoeste de Buenos Aires logran mantenerse en carrera, a pesar de las dificultades.

Hace pocos días, ellos compartieron su experiencia, a través de una jornada a campo organizada por la Regional Bahía Blanca de Aapresid.

Esteban y Ana Inés transitan en conjunto algo más que el matrimonio. Juntos conducen otra aventura: los destinos de su empresa familiar. Esteban es la tercera generación de la familia Curras al frente del campo. Con base en la zona de Monte Hermoso y Coronel Dorrego, al este de Bahía Blanca, gestionan algo más de 1.200 hectáreas, en un esquema de siembra directa continua que ya lleva más una década. Todo un récord para la zona.

Pero esta campaña puso a prueba al sistema. "En lo que va del año sólo cayeron 245 milímetros, y con eso nos tuvimos que arreglar", disparó Ana Curras, ingeniera agrónoma y responsable técnica de la empresa, poco después de la jornada.

El esquema comprende la separación de ambientes. Los bajos -de escasa aptitud productiva, por tener sales y encharcarse- son destinados a la cría sobre pastizales naturales. En tanto que las medias lomas y lomas, de mejor aptitud, entran en un planteo que combina agricultura e invernada.

Los ambientes de los bajos presentan pasturas naturales a base de espartillares y pelo de chancho. Para aumentar la receptividad de los suelos, comenzaron a incorporar "especies de mayor aporte forrajero, adaptadas a esta condiciones extremas, como agropiro", destacó Ana.

De igual manera, y aprovechando que dentro de la zona baja hay pequeños sectores de mediana aptitud, estimulan la promoción de melilotus. Bajo este esquema, los Curras producen terneros que son engordados en el propio establecimiento, pasando al sector de lomas, donde pastorean alfalfas (Ver Sobre la alfalfa.) y verdeos, y realizan un "toque" por los rastrojos agrícolas.

Practican el destete precoz a los 60 días post parición e incorporaron también inseminación artificial a tiempo fijo.

"Este año, como había llovido algo en febrero y marzo y se pronosticaba un invierno seco, apostamos por transformar los pocos milímetros en carne", recordó Esteban. Para lograrlo, aumentaron la superficie de verdeos de invierno, "eficientes a la hora de aprovechar la oferta hídrica de fin de verano", remarcó Ana.

Para diversificar el riesgo y aprovechar mejor las distintas calidades de ambientes, realizaron tres tipos de verdeos. "Sembramos cebada forrajera, centeno, y vicia con avena", precisó. El resultado fue una muy buena producción de pasto en invierno, que convirtieron en producción de carne. "No sólo engordamos los terneros propios, sino que compramos vacas vacías y las terminamos también", agregó Esteban.

El otro pilar del uso eficiente del agua y, en consecuencia, de la sustentabilidad del negocio, fue optimizar la siembra de cultivos de fina. "Como consecuencia de los 10 años de siembra directa con buenas rotaciones, pudimos sembrar cebada y trigo donde muchos (generalmente en convencional) no hicieron nada", reconoció Esteban. Y si bien están esperando una lluvia extra, "todavía podemos aspirar a unos 2.000 kg/ha", apuntaron. Cuando Clarín Rural dialogaba con Esteban, llovía, y ya habían caído 10 milímetros. "Valen oro", se entusiasmó.

La siembra sólo la pudieron hacer en lotes con alta cobertura, producto de años de buenas rotaciones. "En cambio, un lote que nos quedó con baja cobertura y otro que venía de alfalfa, no los sembramos", reconoció.

En los que sí sembraron, apuntaron a un manejo defensivo; es decir, con bajo aporte de fertilizante a la siembra, y especulando con ver si llegaban las lluvias de primavera para evaluar una re-fertilización. Hoy, sus trigos y cebadas siguen en carrera, cuando muchos "ya los pastorearon, hicieron rollos, o simplemente se murieron", precisó Ana.

Como punto particular de la campaña, "sufrimos daño por heladas en trigos y cebadas, algo poco común en la zona por la cercanía al mar y a una laguna", detalló Esteban. Y esto se acrecentó este año por la escasa humedad en el suelo.

En cuanto a los cultivos estivales, son relativamente nuevos en su esquema. "Hace seis campañas que incluimos el maíz y el sorgo, y lo pudimos hacer por la mejora del suelo, gracias a la directa", destacó la profesional. Sin embargo, todavía no se animan a la soja.

Los Curras comparten la vida de familia y el trabajo. Son dos apasionados del campo, que en base a la incorporación de tecnología reinventaron su empresa. Y juntos producen y van por más, aún en años de sequía.

Y justamente, en esta difícil situación, no esconden la cabeza bajo tierra, como el avestruz. Al contrario, abren las tranqueras de su campo para discutir su estrategia productiva, junto a otros productores y técnicos. "Porque en las malas es dónde mejor se nota el impacto de nuestras decisiones de manejo", sostiene Ana. Y la jornada de Aapresid lo dejó en claro, ya que los asistentes pudieron ver un campo verde que sigue en carrera, en medio de un ambiente castigado por la sequía.

¿La clave? La gestión del agua a través de años de implementar un sistema de siembra directa con ajustada rotación de cultivos y fertilización estratégica. Desde un ambiente complicado, esta familia demuestra que, con conocimientos y actitud, se puede seguir, aún en contextos difíciles, y enfrentar mejor los embates de la naturaleza.


Santiago Lorenzatti. Especial para Clarín Rural

Un futuro evitable


¿Crisis u oportunidad? En esa dialéctica se debaten los expertos que estudian el fenómeno del aumento de la temperatura planetaria que provoca el calentamiento global.

Si bien la información científica disponible da cuenta de la probabilidad de crecimientos en la frecuencia de fenómenos extremos -inundaciones en algunos puntos geográficos y prolongadas sequías en otras latitudes-, estos cambios pueden ser aprovechados si existe una política de Estado que se adapte a la nueva realidad.

"La gente tiene que entender que el cambio climático es algo natural y tiene que ver con la evolución de la Tierra. Pero el problema es que la vida del hombre, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, está en colisión con el sostenimiento del planeta. Este choque está haciendo que el hombre genere cambios que la naturaleza no soporta. El problema no es el cambio, sino la velocidad del mismo", explica Pablo Canziani, director del Programa de Estudios de Procesos Atmosféricos en el Cambio Global (Pepacg) de la Universidad Católica Argentina.

"Va a existir un corrimiento de las fronteras agropecuarias", asegura el experto. Es decir que donde hoy se siembra un cultivo, mañana quizá no habrá posibilidades por los cambios que traerá el clima. Y da un ejemplo: en Comodoro Rivadavia hoy se podrían cultivar vides. A eso se suma el flagelo de la sobreexplotación. "Hoy tenemos zonas de la pampa húmeda que han perdido el 90% de los recursos naturales del suelo", cuenta Canziani.

El científico asegura, en ese sentido, que "el costo de la inacción es mucho mayor que el costo de la prevención". Sin embargo, para que esto realmente llegue a suceder es necesario un esfuerzo global que consiga frenar el calentamiento de la Tierra en menos de 2°C. La urgencia de estas medidas se comprende si se toma en cuenta que, desde 1990, las temperaturas promedio se han elevado en 0,8°C.

"Las medidas para revertir una crisis deben ser urgentes, siempre y cuando el cambio climático sea moderado", afirma Canziani.

Políticas insuficientes
Respecto de las políticas adoptadas en el país hasta el momento, el científico no derrocha elogios: "Tenemos que empezar a trabajar de manera mancomunada con el Estado, con las empresas y el sector científico. Hay una postura desde el sector empresarial que tenemos que combatir. El desarrollo en la Argentina se hace sin ninguna participación del sistema científico".

Y da algunos ejemplos, como el escaso nivel de atención que le han prestado algunos sectores agropecuarios a los estudios del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sobre el manejo del suelo, muchos de los cuales podrían haber prevenido las brutales sequías que hoy padecen varias provincias. Tal como lo asegura el científico, es notable la poca actividad interdisciplinaria en el país en materia de cambio climático.

Un reciente informe difundido por la Auditoría General de la Nación (AGN) da cuenta de que el área de Desarrollo Sustentable, que depende de la Secretaría de Ambiente de la Nación, no elabora planes que incluyan el uso de energías limpias. Según la AGN, "la variable energética prácticamente no está contemplada" en la subsecretaría, tanto que tampoco se hacen investigaciones para obtener nuevos combustibles de bajo impacto ambiental.

El informe habla de la "necesidad de jerarquizar el tema", porque hay oficinas casi sin empleados y programas que no se ejecutan por falta de financiamiento.

En el desarrollo de los biocombustibles, Canziani dice que la Argentina tiene un potencial enorme; sin embargo, según su criterio, el enfoque es equivocado. "Se ha puesto un esfuerzo grande en el desarrollo de biocombustibles de primera generación (a partir de alimentos) que producen un gran impacto ambiental. Habría que poner el acento en los de segunda y tercera generación, que se consiguen en a base de sustancias no alimenticias y residuos."

Tal es el caso del biogás. "Hay un proyecto en Olavarría en donde se rescata biogás de un relleno sanitario y se inyecta en la red domiciliaria con un aporte interesante", agrega.

Eficiencia energética
El otro tema central sobre el que habría que trabajar en el país para combatir el cambio climático es en la eficiencia energética. Ese es uno de los puntos centrales de la campaña que encabeza la Fundación Vida Silvestre Argentina, capítulo local de la Worldwide Wildlife Fund (WWF).

"Es vital que comencemos a pensar políticas que apunten a la buena utilización de los recursos naturales. Está muy bien la ley que obliga a cambiar las lámparas incandescentes por las de bajo consumo, pero no es suficiente", indica Diego Moreno, director general de Vida Silvestre Argentina.

Estas iniciativas locales son fundamentales si se quiere conseguir buenos frutos de los acuerdos internacionales que pueden lograrse en materia de cambio climático. Aunque el panorama no es alentador para que en la ciudad de Copenhague, Dinamarca, los líderes mundiales sellen un acuerdo superador al Protocolo de Kyoto respecto de los compromisos para reducir gases de efecto invernadero, la Argentina debe comenzar a trabajar seriamente en el tema para tener un mejor punto de partida cuando los consensos se concreten.

El debate más áspero a nivel internacional se centra en la cantidad de dinero que deberán aportar los países desarrollados para transferir tecnología a los que están en vías de desarrollo.

Ese Fondo de Mitigación y Adaptación al cambio climático debería alimentarse con dinero de los países desarrollados. Las cifras en discusión van de los 63.000 millones de dólares a los 100.000 millones anuales de 2013 a 2017.

Respecto de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la apuesta es superar lo previsto por el Protocolo de Kyoto, que vence en 2012, y cuyos parámetros ya no serán alcanzados. En ese sentido los países europeos se comprometen a reducir un 20% las emisiones respecto de 1990.

Sin embargo, los Estados Unidos aún no se pronunciaron al respecto y los países africanos amenazan con boicotear la cumbre de Copenhague.

"Es esencial que todos los países en desarrollo, que forman el G-77, como la Argentina, tengan acceso a la financiación mundial para la mitigación de gases de efecto invernadero y la adaptación a los impactos del cambio climático", expresó Sarah Jones, directora de Programas Internacionales de FVSA.

Lento avance
Mientras tanto, el reemplazo de los combustibles fósiles por las energías renovables como la solar, la eólica, la geotérmica, la mareomotriz o la biomasa avanzan lentamente.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) alertó que la demanda mundial de energía aumentará un 40% en 2030. La AIE asegura que "contener el cambio climático es posible", pero que requerirá "una profunda transformación del sector de la energía". Y propone que para 2030, el 37% de la electricidad mundial provenga de las energías renovables, que el 18% corresponda a la producción nuclear y que el carbono sólo represente el 5%.

Alfredo Esteves, investigador del Conicet de la Universidad de Mendoza y presidente de la Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente, sostiene que la crisis energética que comenzó en 2001 se prolongó innecesariamente. "Hoy se debe recurrir a aumentos de tarifas (por eliminación de subsidios) para paliar los fondos que se precisan para cubrir lo necesario para la provisión de la energía", dice.

El Gobierno lanzó el programa Generación de fuentes renovables (Genren), cuyo objetivo para 2016 es contar con el Sistema Interconectado Nacional con un abastecimiento de energía renovable equivalente al 8% de la demanda.

Para conseguirlo, la estatal Enarsa licitará 1000 megavatios (MW) de energía renovable (en módulos de 50 MW) en contratos a 15 años. Además se reglamentó la ley 26.190 que establece incentivos fiscales, desgravaciones impositivas y remuneraciones diferenciales para las inversiones destinadas a la construcción de usinas. Sin embargo, esa cifra en ese plazo parece poco. Fuentes del sector explican que 1000 MW es lo que la Argentina debería agregar al año con un crecimiento del 5% anual. Esa potencia serviría para abastecer a las ciudades de Córdoba y Carlos Paz. Para tener una idea, la central nuclear de Atucha genera 350 MW.

En la actualidad la participación de las energías renovables en la matriz energética es del 5%. Y más del 80% de la torta lo ocupan combustibles fósiles como el gas y el carbón.

Hace dos meses, Greenpeace presentó el informe [R]evolución Energética en el que propone un 20% de participación de energías limpias en 2020, más de un 30% para 2030 y 60% para 2050.

"Si tomamos el costo general, en la actualidad la Argentina está pagando 10.000 millones de dólares anuales para la generación de electricidad de todo el país. Este costo va a aumentar considerablemente: en 2030 será de 30.000 millones y de 60.000 millones para 2050. En el escenario alternativo, el costo va a aumentar a 30.000 millones de dólares, o sea la mitad de lo que va a aumentar en el escenario de referencia", dijo el coordinador de la Unidad de Energía y Clima de Greenpeace Internacional, Sven Teske. Ese modelo propone inversiones e incentivos para las nuevas tecnologías con inversiones anuales de 700 millones de dólares, sumados a aportes internacionales.

Depende del cristal con el que se mire este nuevo escenario puede traducirse en crisis o en oportunidad. Es hora de decidir.

Por Laura Rocha
De la Redacción de LA NACION

16 de noviembre de 2009

Prohíben en Santa Fe exportar agua dulce

SANTA FE.- La provincia de Santa Fe es la primera en prohibir la venta de agua dulce a granel, potabilizada o no, y cuyo fin, directo o indirecto, sea su exportación, según una norma sancionada por la Legislatura, que establece sólo dos tipos de excepciones: las razones humanitarias o de emergencia y la ejecución de convenios suscriptos con la Nación, otras provincias, regiones, estados u organismos internacionales.

Para ambos casos, prevé una tramitación para obtener la excepción para exportar agua dulce a granel (potabilizada o no), en tanto fija fuertes sanciones para las violaciones a la prohibición.

Será el Poder Ejecutivo provincial el que convierta en operativa la norma mediante su reglamentación. La autoridad de aplicación será el Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente.

De todas formas, el texto fija criterios generales: el primer artículo establece la "prohibición general" sobre la "comercialización de agua dulce o potable [en rigor, el agua ya potabilizada no puede ser salada]", y luego agrega "que implique directa o indirectamente su exportación".

El impulsor de la ley, el senador Ricardo Kaufmann (PJ-departamento de Garay), sostuvo que "la idea era prohibir la exportación de agua dulce sin discriminar que fuera a granel o envasada".

El legislador admitió que "también debe ser motivo de una legislación particular la comercialización de la llamada agua de mesa", al sostener que una botella de envase descartable tiene un costo comercial marcadamente superior al agua potable distribuida por los prestadores de los servicios públicos.

"La provincia de Santa Fe, eminentemente agrícola, tiene que tener gran consideración por este aspecto, pues el uso agrícola es en el mundo el mayor consumidor de agua [el 65%], seguido del uso industrial", se destaca en el proyecto aprobado.

Como se indicó, la norma contempla excepciones, como razones humanitarias o de emergencia, así como la ejecución de convenios suscriptos con la Nación, con otras provincias, regiones, estados u organismos internacionales.

En estos casos, se deberá expresar "el volumen, estado y demás características del agua que se intenta comercializar, los motivos por los que se pretende hacerlo, el destino, la identificación de la fuente de la cual se extraerá, los medios que se utilizarán para hacerlo y la acreditación de la inexistencia o inocuidad de perjuicios para el ambiente".

En su edición del 11 de noviembre de 2008, LA NACION explicó que, según relatos de particulares e instituciones, el agua envasada era comprada en la región al valor de un euro y se vendía a 11 euros en países europeos, hacia donde se la transporta en contenedores, según el argumento precisado por Kaufmann.

La empresa Makhena SA, con sede en Miami y sucursal en la Capital, ofrece por Internet exportar agua dulce del Paraná. El mercado sería Medio Oriente o Africa. Alberto Cholewa, socio de la firma, reconoció que la exportación se puede realizar "a granel [en buques cisterna] y sin procesar".

Por otra parte, ayer, en Córdoba, provincia en la que el agua se convirtió en un bien que escasea, la autopista que une las ciudades de Córdoba y Villa María sufrió cortes por la existencia de vientos fuertes que, en la zona de la sequía, levantaron tormentas de tierra y dificultaron la visión a los conductores, según informó la Policía Caminera.

Fuente www.lanacion.com Jose E. Bordon

Planeta en riesgo: la hora de las soluciones realistas

Una atmósfera de irrealidad domina el debate sobre el cambio climático. Fuera de un lunático sector marginal que cuestiona el consenso científico, la gente ahora acepta que un cambio en el clima del mundo está en marcha y que ese cambio ha sido provocado por la actividad humana. Muchos científicos incluso hoy creen que el cambio climático es de mayor escala -y posiblemente más abrupto- de lo que se creía hace sólo unos pocos años. Si bien no puede haber certeza en ninguna rama del conocimiento humano, parece razonable concluir que la necesidad de una respuesta política efectiva es más urgente que nunca.

Pese a esto, gobiernos y sociedades parecen trabados en un patrón de pensamiento que, virtualmente, garantiza que cualquier medida que se tome será ineficaz o contraproducente. Gran parte del discurso público es altamente moralista, lo que produce medidas meramente simbólicas -que tendrán muy escaso impacto práctico, si es que lo tienen-, o demandas de una reconstrucción total de la economía global. Hay una desconexión sistémica entre la escala del problema y la respuesta que se le da, y es difícil resistirse a la sospecha de que el verdadero objetivo de muchos debates es generar un estado de comodidad psicológica en vez de concretar resultados en el mundo real.

Uno de los motivos de este estado de cosas es la falta de disposición a confrontar la magnitud del problema. El cambio climático no siempre fue causado por la humanidad -la mayoría de los cambios climáticos importantes en la historia del planeta se dieron antes de que hubiera humanos- pero el actual cambio es un efecto secundario de un fenómeno humano muy poderoso: la industrialización mundial. Las sociedades industriales dependen de combustibles fósiles para sus necesidades energéticas y es esta dependencia lo que está en la base de la descarga de carbono a la atmósfera. En efecto, el cambio climático es la otra cara de la globalización; al avanzar y acelerarse la globalización, lo mismo sucede con el calentamiento global. Esto no se debe sólo a que las emisiones tienden a incrementarse con la globalización, ya que las emisiones son sólo la mitad del problema o aún menos.

La industrialización mundial causa a la vez un rápido crecimiento poblacional y la destrucción continua de la biosfera como consecuencia de la agricultura y el uso de biocombustibles. Al dañar la biosfera, estamos debilitando los mecanismos naturales del planeta para regular el clima. Se prevé que la población humana global crecerá en alrededor de 2000 millones de personas en los próximos 20 años. Toda esa gente buscará tener un estilo de vida similar al que actualmente disfruta la minoría más acomodada. Eventualmente el crecimiento poblacional se amesetará y el número de seres humanos comenzará a declinar, pero mientras tanto las presiones sobre el planeta aumentarán.

Un consenso engañoso
Las soluciones estándar propuestas por gobiernos occidentales, economistas especializados en el desarrollo y ambientalistas se concentran en la energía renovable y el desarrollo sustentable, además de la redistribución económica entre los países ricos y pobres. Este enfoque elude los vínculos existentes entre el cambio climático, el avance de la globalización y la población humana en aumento. Algunos ambientalistas sugieren revertir la globalización y adoptar estilos de vida de baja tecnología, basados en la autosuficiencia local, pero una población de 9000 millones no puede sostenerse con una combinación de granjas orgánicas y turbinas eólicas. Los economistas especializados en el desarrollo nos dicen que el problema es el uso de recursos per cápita, no el exceso de población, pero las demandas humanas ya sobreexigen la capacidad del planeta y, en cualquier caso, no existe la más remota posibilidad de una redistribución de recursos a gran escala y en el nivel global.

Hay un consenso bien-pensant respecto de que la economía mundial debería diversificarse para abandonar el petróleo. Ese consenso no toma en cuenta el hecho de que para algunos países -Irán, Rusia y Venezuela, por ejemplo- las reservas petroleras son la principal fuente de su poder geopolítico. Los economistas neoliberales creen que, al volverse más caro el petróleo convencional, se volverán más viables los combustibles alternativos y la crisis climático-energética se resolverá por sí sola. El problema es que la mayoría de las alternativas, tales como las arenas bituminosas, son más sucias que el petróleo convencional. Es más, incluso si los países occidentales pudieran encontrar una alternativa sistémica a los combustibles fósiles (algo difícil de imaginar) el petróleo se seguiría extrayendo y usando. En este escenario, los países productores de petróleo tendrían un incentivo para extraer más rápidamente sus reservas buscando evitar tener que venderlas a precios más bajos en el futuro. La crisis ambiental no puede resolverse exclusivamente sobre la base de las fuerzas del mercado.

En realidad, ninguna de las soluciones estándar tiene mayor incidencia en el problema. La actividad humana ha causado la actual oleada de cambio climático, pero eso no significa que la acción humana pueda detenerlo. El planeta no es un reloj al que pueda darse cuerda y detener a voluntad. Aunque los seres humanos dejaran mañana de polucionar la atmósfera, el calentamiento global no se detendría, porque está incorporado al sistema de la Tierra. Incluso podría acelerarse como resultado de una reducción del opacado global (el efecto de opacado de aerosoles en la atmósfera, que contrarresta parcialmente los efectos de calentamiento de los gases de efecto invernadero). Esto no significa que no haya nada para hacer. Todo lo contrario: se puede hacer mucho para mitigar los efectos del calentamiento global en marcha y hasta podría haber alguna perspectiva de desacelerar su avance. Pero las respuestas que pueden ser más efectivas requieren de un pensamiento más realista del que se ha evidenciado hasta la fecha. Y suponen tener confianza en soluciones tecnológicas que serán muy desagradables para aquellos que ven en la crisis ambiental una oportunidad para asumir poses moralistas que les permiten regodearse en su admiración por sí mismos.

El punto de partida del pensamiento realista en esta área debe ser la aceptación de que el cambio climático con efectos negativos no puede evitarse. Se debe poner el acento en evitar que cause daño a la vida civilizada. Los países emergentes requerirán ayuda para adquirir las instalaciones que aún no tienen y esto no se hará realidad si no hay una buena disposición a usar tecnologías frente a las cuales los movimientos ambientales han sido virulentamente hostiles. Por supuesto que hay muchas cosas que la tecnología no puede hacer. No puede, por ejemplo, rejuvenecer sistemas biológicos dañados (quizás se pueda recuperar especies extintas usando su ADN, pero no los hábitats en los que vivieron). No hay solución tecnológica que pueda resolver totalmente la crisis energético-climática del mundo, que es resultado de demandas excesivas de la humanidad al planeta. Aun así las soluciones tecnológicas serán indispensables para navegar los rápidos que se avizoran: las tecnologías que pueden demostrar ser más útiles bien pueden incluir a aquellas a las que más comúnmente se demoniza.

Reducir la huella humana
Los ambientalistas han persuadido al púbico -y a muchos políticos-de que los problemas ambientales pueden superarse si vivimos más naturalmente. Si esto fue cierto alguna vez, ya no lo es. El imperativo dominante es reducir la huella humana en el planeta. Con una población global de 9000 millones, esto sólo puede lograrse explotando soluciones de alta tecnología al máximo. Tanto la energía nuclear como los alimentos genéticamente modificados presentan serios riesgos, pero no podemos darnos el lujo de contar con soluciones libres de todo riesgo. Es más que dudoso que los métodos de producción agropecuarios tradicionales -orgánicos o no- puedan garantizar alimentos para la población humana que existirá hacia mediados de este siglo. El tipo de agricultura intensiva que se ha desarrollado desde la revolución verde es un proceso basado en petróleo -de hecho, es la extracción de alimentos del petróleo- que por sí misma promueve el calentamiento global. Probablemente nuestra única esperanza de limitar el daño futuro al medio ambiente es usar energía nuclear y alimentos genéticamente modificados que, con todos sus peligros, no llevan a la destrucción de la biosfera.

Hay una paradoja que no puede ser comprendida por el pensamiento convencional. La raíz última de la crisis ambiental es la disyunción entre el crecimiento industrial exponencial y los recursos naturales del planeta. Simplemente como cuestión matemática, el crecimiento de la población humana, la producción y el consumo no pueden continuar para siempre; inevitablemente nos chocaremos con las limitaciones de una creciente escasez de recursos, tales como el petróleo, el agua potable y la tierra cultivable, que son inalterablemente finitos. De hecho, probablemente no estemos lejos de llegar a los límites, experiencia que se volverá cada vez más severa en el siglo por delante. Nuestro actual sistema económico, basado en el crecimiento exponencial, claramente no es sostenible.

Al mismo tiempo, no hay manera de salir de este dilema con crecimiento lento o sin crecimiento. En China, el crecimiento continuado es una precondición de la estabilidad política: si los cientos de millones de personas que están ingresando en el mercado laboral no encuentran los puestos de trabajo que necesitan, el resultado será el conflicto social. Lo mismo vale para otros países emergentes, e incluso para las sociedades más avanzadas. Sean o no democráticos en su forma, la mayoría de los gobiernos del mundo ahora dependen para su supervivencia del consentimiento popular, y este consentimiento no se dará en circunstancias en las que se dé crecimiento estático -o negativo- por períodos prolongados.

Actualmente los gobiernos se ven obligados a estimular el crecimiento para escapar al impacto deflacionario de la crisis financiera. En algunos sentidos es una estrategia peligrosa. Se puede prever que en poco tiempo volverán los altos precios de los commodities de hace pocos años. El retorno al crecimiento económico alimentará también tensiones geopolíticas. La primera Guerra del Golfo fue una guerra por recursos y, como Alan Greenspan observó recientemente, el petróleo también fue un factor crucial entre las causas que detonaron la guerra contra Irak. La recuperación económica sin duda vendrá acompañada de una intensificación de la competencia por el patrimonio de recursos naturales del mundo. También se puede decir con seguridad que a medida que el calentamiento global derrita el hielo ártico, esa región del planeta se convertirá en una zona de conflicto geopolítico cada vez más intenso.

Como sea, reiniciar el crecimiento es una parte necesaria de cualquier respuesta adecuada al cambio climático. Se habla mucho de "crecimiento verde" (en el sentido de energía renovable y cosas por el estilo). No puede haber duda de que la energía alternativa debbería ser parte de nuestra respuesta, la energía solar sin duda se ve particularmente prometedora; la energía nuclear, que es esencial desde mi punto de vista, no es por cierto una bala de plata. Lo que debe incluir toda recuperación del crecimiento, como su componente más vital, es la investigación y el desarrollo de tecnologías que puedan cubrir necesidades humanas y limitar al mismo tiempo el impacto humano en el planeta. Las granjas verticales que se están desarrollando actualmente en Estados Unidos, por ejemplo, quizás no satisfagan la sensibilidad estética urbana, pero si permiten que algunas tierras vuelvan a ser salvajes estas torres agropecuarias bien podrían demostrarse valiosas.

Podría argumentarse que un enfoque de alta tecnología para enfrentar la crisis ambiental no demanda mucha mano de obra y, por tanto, no cubrirá las necesidades del mercado laboral global. Pero si no puede detenerse el cambio climático, habrá mucho que hacer para enfrentar sus efectos. El nivel de los mares se elevará y tendrán que ser reforzadas las defensas costeras. Se necesitará crear sendas seguras para la vida salvaje, como se ha hecho en Holanda, y en algunos casos se devolverán tierras a los mares. La vida en las ciudades necesitará ser reconsiderada de manera que requiera un menor consumo de energía. Los refugiados ambientales -de los que podría haber muchos millones- necesitarán socorro. Estas son tareas potencialmente vastas y requerirán todos nuestros recursos humanos. No hay motivo para que gran cantidad de gente quede sin empleo.

El principal obstáculo para la implementación de una política efectiva es una generalizada mentalidad de negación. Hay intensa resistencia a la idea de que la crisis climática no es totalmente solucionable y a enfrentarse al hecho de que el calentamiento global continuará no importa lo que hagamos. Pero estas conclusiones son resultados inevitables tanto del mejor conocimiento científico disponible como de cualquier evaluación realista de la política global. Las dificultades que enfrentaremos en las próximas décadas serán masivas y, en algunos contextos, posiblemente ingobernables. Manejaremos mejor la situación si renunciamos al pensamiento no realista y usamos nuestra creatividad tecnológica para negociar una crisis que ya no podrá evitarse. Al limitar nuestros objetivos incluso podremos terminar viviendo más felices.

© 2009, John Gray

Quién es el autor
John Gray es un influyente filósofo político nacido en Durham, Inglaterra, en 1948. Profesor de Pensamiento Europeo en la London School of Economics, es autor de numerosos libros y ensayos. En ellos ha examinado -y en ocasiones cuestionado- numerosos aspectos centrales de la realidad, desde la ciencia hasta las contradicciones del capitalismo, aunque, como dice el escritor español Antonio Muñoz Molina en una nota sobre Gray publicada en El País de España, "su tema central son los variados espejismos de la modernidad y el progreso".Es autor de obras como Falso amanecer, Las dos caras del liberalismo o Contra el progreso y otras ilusiones.

Fuente www.lanacion.com John Gray

7 de noviembre de 2009

6 de noviembre de 2009

Día de los Parques Nacionales
Las primeras áreas protegidas
Si miramos hacia atrás en la historia veremos que las áreas protegidas han existido desde tiempos milenarios, por ejemplo, podemos encontrarlas en los sitios sagrados de los pueblos originarios de América. Estos sitios sagrados eran importantes para esas comunidades en relación a su vida social, religiosa y económica. Ya que en todas sus actividades, las comunidades, están estrechamente ligadas a sus recursos, estos sitios eran y son ecológicamente importantes. Estas fueron las primeras áreas protegidas de América.
Las áreas que protegemos hoy
En nuestro país, el origen de los Parques Nacionales (como los conocemos hoy en día) se remonta al año 1903, cuando el Dr. Francisco Pascasio Moreno donó 7.500 hectáreas de tierras al Estado Nacional, donde en el año 1922 se creó el primer Parque Nacional sudamericano, denominado Parque Nacional del Sud (de 785.000 hectáreas), el cual con los años pasaría a llamarse Parque Nacional Nahuel Huapi. La figura de Parque Nacional, en nuestro país, siguió el concepto formulado en Norteamerica, con el objetivo de preservar las bellezas escénicas y paisajísticas. Con el paso de los años, la política de Parques Nacionales fue incorporando otros objetivos (ambientales, culturales, científicos, educativos y sociales).
En 1934, mediante la Ley Nº 12.103, se crean la Dirección de Parques Nacionales y el Parque Nacional Iguazú. En 1937 los Parques Nacionales Lanín, Lago Puelo, Los Alerces, Perito Moreno y Los Glaciares y así sucesivamente hasta llegar a contar, a la fecha, 34 áreas protegidas, de alguna de las siguientes categorías: Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Naturales como la de Otamendi.
¿En qué estamos trabajando?
Desde hace algunos años, desde Parques Nacionales estamos trabajando en cooperación con la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) valorando cada esfuerzo de conservación. De esta forma podemos hablar de la conformación de un Sistema Federal de Áreas Protegidas, que integra a las áreas protegidas nacionales, provinciales, municipales y privadas y también aquellas administradas por entidades intermedias, ofreciéndonos un mapa más completo de los sitios que estamos cuidando para hoy y para el mañana.

Nuevas áreas protegidas, nuevo manejo conjunto
Entre estas áreas protegidas podemos contar también un nuevo esfuerzo, realizado por las Fuerzas Armadas de nuestro país, que administran tierras que conservan sus características naturales casi inalteradas, con su fauna y flora representativa, además de vestigios culturales. A la fecha se crearon tres Reservas Naturales Militares y se encuentran en fase de evaluación varios Espacios Naturales de Interés para la Conservación, como se los ha denominado.
Desarrollando capacidades para el fortalecimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas
Este es un proyecto en conjunto entre el Estado Nacional y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (B.I.R.F.) para incrementar las capacidades nacionales, regionales y locales para fortalecer el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, dentro de una estrategia de política ambiental y turística nacional con equidad social e igualdad de oportunidades. Uno de los componentes del Proyecto es el Desarrollo de Actividades Sustentables -DAS-, que consistirá en la promoción de acciones para el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades vinculadas a las áreas protegidas.

Cataratas Nueva Maravilla del Mundo
Las Cataratas del Iguazú (Parque Nacional y Patrimonio Natural de la Humanidad) se encuentran cada vez más cerca de ser declaradas Maravilla del Mundo, ocupan, el primer lugar en la votación final desde que se abrió la votación y son las únicas representantes de nuestro país. Puede participar de la votación ingresando a http://www.votocataratas.com/


Desde la Reserva ¿cómo lo festejamos?
Estaremos festejando el día de los Parques Nacionales en el cincuentenario de nuestra vecina Escuela Nº 12 “Tte. Benjamín Matienzo” del Barrio de Otamendi, junto con la comunidad educativa.


Reserva Natural Otamendi
Administración de Parques Nacionales
Rómulo Otamendi 1127 (2804) Bº Otamendi, Campana
03489-447505
otamendi@apn.gov.ar

6 de noviembre de 2009

Lamy subraya la urgencia de responder a la crisis climática

2 de noviembre de 2009

Lamy subraya la urgencia de responder a la crisis climática
(Pascal Lamy, Director General de la OMC)

En su discurso de fondo pronunciado el 2 de noviembre de 2009 en la Universidad de Carleton, en Ottawa (Canadá), el Director General Pascal Lamy dijo que la respuesta a la crisis climática es una cuestión “urgente y prioritaria en el orden del día internacional”. Señaló que en la reunión de Ministros de Comercio celebrada en Bali en 2007 sobre la relación entre comercio y cambio climático su “mensaje estaba y sigue estando destinado a respaldar la Cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático que se celebrará a finales de este año” El Director General dijo lo siguiente:

El clima primero, el comercio después — GATTzilla ha quedado atrás

fuente www.wto.org Organizacion Mundial Comercio

Los Veintisiete dan por hecho que el nuevo protocolo se retrasará

La cumbre sobre cambio climático de Barcelona concluirá hoy sin apenas avances y con el convencimiento cada vez mayor de que la cita al máximo nivel de Copenhague, en diciembre, tampoco aportará grandes soluciones. Alicia Montalvo, directora de la Oficina Española de Cambio Climático, dio por hecho ayer que en la capital danesa no habrá un acuerdo completo. Lo mismo insinuó la víspera Yvo de Boer, secretario de la ONU para cambio climático.

El problema esencial es que EEUU no tendrá a punto a mediados de diciembre una oferta convincente sobre reducción de emisiones puesto que aún debe votarse en el Senado la primera propuesta presentada por Barack Obama.

La UE confía en que en Copenhague se acuerde al menos un pacto jurídico, un programa de buena voluntad, aunque luego haya que esperar varios meses para hablar de cifras y del Kioto 2. "Hay que ser realistas. Difícilmente el Senado de EEUU aprobará este año un objetivo sobre reducción de emisiones", asumió el jefe de la delegación europea en Barcelona, Artur Rumge-Metzyer. "Hay un cierto nivel de frustración al ver que no todos comparten los objetivos europeos", insistió Montalvo.

Mientras, la secretaria de Estado Teresa Ribera reconoció ante la comisión mixta (Congreso-Senado) para el estudio del cambio climático, que las negociaciones previas a la cita de Copenhague "no avanzan como la UE hubiera deseado". Sin EEUU no hay posibilidad de acuerdo mundial. Las potencias emergentes no aceptarán contener su crecimiento de emisiones --algo necesario-- si no reciben a cambio contrapartidas financiaras o tecnológicas de Washington

Fuente www.pnuma.org

3 de noviembre de 2009

El almacenamiento submarino de carbono, una solución para frenar el cambio climático


Stuart Haszeldine, investigador en la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), ha demostrado que las formaciones rocosas de arenisca bajo el lecho marino son capaces de guardar hasta 150.000 millones de toneladas de CO2. Según el científico, es la única alternativa para almacenar el carbono y lograr la reducción de 2ºC en la lucha contra el cambio climático.
SINC / AG
Europa
30.10.2009 11:01

Se puede bombear CO2 en las formaciones de arenisca bajo el suelo marino para reemplazar agua salada, o para llenar los espacios que quedan tras la retirada de hidrocarburos. Foto: Scottish Centre for Carbon Storage.
“Se trata de una capacidad de almacenamiento masiva que podría equivaler a cientos de años de carbono de las centrales eléctricas”, asegura Stuart Haszeldine, autor del estudio e investigador en la Universidad de Edimburgo (Reino Unido). Para el geólogo británico, otra ventaja del almacenamiento submarino es que “es más seguro y rápido que el almacenamiento bajo tierra”.

Para Haszeldine, esto requiere un “gran esfuerzo” de perfeccionamiento de las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono. “El problema es que ni la opinión pública ni los políticos han asimilado la magnitud de la tarea de eliminar el 80% de nuestras emisiones de CO2 hacia 2050”, declara el investigador en un estudio de revisión publicado en Science.

El geólogo considera primordial empezar con los experimentos a gran escala para que las tecnologías de captura y almacenamiento sean más baratas y ahorren más energía entre 2020 y 2050. “Las profundidades del mar del Norte en Reino Unido pueden servir de recurso natural para almacenar el carbono de las centrales eléctricas de Europa, valorado en unos 10.000 millones de libras (11.1277 millones de euros) al año”, señala el científico.

Otras opciones no son viables. Según Haszeldine, “las minas de carbón no son una opción. La roca está fracturada, lo que permite fugas, y su capacidad es demasiado pequeña para alojar los volúmenes de CO2 que necesitaremos”.

En Europa existen bajo tierra formaciones de rocas porosas llenas de agua salada que podrían servir para almacenar el carbono de las centrales eléctricas durante cientos de años. Sin embargo, el geólogo explica que existen posibles riesgos al remplazar el agua con CO2 y, por tanto, “es probable que el desarrollo sea lento”.

El mar del Norte, una alternativa

El mar del Norte es conocido en todo el mundo por sus volúmenes de rocas geológicas, y los datos disponibles demuestran que capacidad de almacenamiento. “El desarrollo del almacenamiento podría beneficiarse utilizando adaptaciones de las tecnologías de hidrocarburos desarrolladas en el Mar del Norte”, apunta el científico.

Las primeras pruebas de captura y almacenamiento de carbono suponen un gran desafío para Haszeldine, porque podrían proporcionar un mercado viable de futuro para las tecnologías. “Durante los próximos cinco años el mercado del almacenamiento será pequeño. Pero a partir de 2013, la Directiva de Comercio de Emisiones revisada de la Unión Europea (UE) entra en vigor y uno de sus efectos será el comienzo del almacenamiento a gran escala”, subraya el geólogo.

Como las emisiones de las centrales eléctricas de la UE superan con creces los 1.000 millones de toneladas de CO2 al año, “sería factible cobrar diez euros por tonelada para un almacenamiento de gran calidad”, asevera Haszeldine. Según el investigador, estos ingresos podrían financiar el diseño, la fabricación y las industrias submarinas con cerca de 240.000 puestos de trabajo.

La necesidad más urgente es demostrar cómo los procesos de almacenamiento pueden ser más baratos y efectivos en el futuro, ya que los trabajos de captura ya se han puesto en marcha en muchos lugares del mundo, pero el almacenamiento sólo se ha investigado. Para el geólogo es necesario seguir con los primeros proyectos que desvelarán “inevitablemente” desafíos técnicos. “Se necesitan muchos millones de financiación al año y es importante que esto se pueda mantener durante una década o más”, concluye Haszeldine.

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Referencia bibliográfica:

Stuart Haszeldine. “Carbon Capture and Storage: How Green Can Black Be?” Science 325 (5948), 1647, 25 de septiembre de 2009 [DOI: 10.1126/science.1172246].

Fuente www.soitu.es

28 de octubre de 2009

Los pasos "insostenibles" del Gobierno Español

La semana pasada escribían Gonzalo Sáenz de Miera y Miguel Ángel Muñoz, en mi opinión con mucho criterio, sobre la Ley de Economía Sostenible que prepara el Gobierno. Como ellos bien decían, la propuesta de ley parece incluir elementos positivos, aunque desde luego parece difícil cambiar el modelo productivo sólo con ella. Y sobre todo, parece mucho más difícil hacerlo cuando, como en otras ocasiones, del dicho —propuestas de ley— al hecho —la realidad de las normas concretas— hay tanta distancia. En este caso me gustaría llamar la atención sobre dos hechos recientes que van en contra de esta promesa de sostenibilidad, como son los Presupuestos Generales del Estado que se han presentado en el Congreso, y el incentivo a utilización de carbón nacional que se está preparando en el Ministerio de Economía, posiblemente a resultas de las promesas de nuestro presidente.

iStockphoto
Vamos con los Presupuestos y la sostenibilidad económica. Generalmente se considera que una economía es sostenible cuando, dicho de forma simple, es capaz de vivir de sus rentas de forma sostenida, de forma que el bienestar obtenido por ellas nunca disminuya. Por poner un ejemplo sencillo, mi economía doméstica es sostenible si mis ahorros nunca disminuyen, sino que en todo caso aumentan: eso supone que nunca me gasto más de lo que ingreso, incluyendo en este ingreso los posibles intereses de mis ahorros.

Las rentas de un país a su vez provienen de sus capitales: monetarios, de recursos naturales, tecnológicos, y humanos. Y por tanto, para que las rentas no disminuyan, el capital que las genera tampoco debe hacerlo. Así, una de las reglas de sostenibilidad más conocidas, la de Hartwick, dice que para que una economía sea sostenible la suma de todos estos capitales nunca puede disminuir. Y que si disminuye el capital monetario, por ejemplo, debe aumentar otro tipo de capital, como el tecnológico o el humano, para compensarlo.

Esta regla se ha propuesto especialmente para países con muchos recursos naturales: si se van extrayendo los recursos, lo que se obtiene de ellos debe reinvertirse en otro tipo de capital para seguir generando renta. El mejor ejemplo es el de los noruegos, que reinvierten todo el dinero que obtienen de la venta de su gas natural y su petróleo, y que son un ejemplo de economía sostenible y resistente a las crisis. Pero por supuesto la regla también vale para países sin tantos recursos naturales como el nuestro: para mantener nuestro capital intacto, debemos invertir para mantenerlo, incluyendo el capital tecnológico y humano.

Sin embargo, parece que nuestros presupuestos van por la dirección contraria: más gasto corriente, menos I+D, menos inversión... Es cierto que estamos en crisis, que hacen falta estímulos, y que hay mucha gente desempleada que necesita ayuda directa, vía gasto. Pero esto último es sólo una pequeña parte del presupuesto, muchos de los otros gastos no tienen estos destinos. Y para estimular, para salir de la crisis, para generar empleo, y para por tanto ayudar a la gente que lo está pasando mal, es mucho más eficaz la inversión —que además es más sostenible—. En otros países como EEUU ya están invirtiendo en I+D para estimular la economía y además para hacerla más sostenible.

Una de las excusas del Gobierno, hasta cierto punto entendible, es que nuestro déficit es muy alto, y que no tenemos dinero para invertir. Este problema sin embargo se podría convertir en una oportunidad para la sostenibilidad, aprovechando para implantar de una vez una fiscalidad energética y medioambiental que contribuya, aunque sea parcialmente, a solucionar algunos de nuestros problemas en estos ámbitos. En vez de eso, nuestro Gobierno mantiene los impuestos sobre las actividades nocivas (gasolina, tabacos y alcoholes) y sube el IVA, desincentivando y distorsionando el consumo. De nuevo, la senda escogida es la contraria de la sostenibilidad, económica y medioambiental.

El segundo hecho en el que la realidad va en contra de la promesa de sostenibilidad es el incentivo al carbón nacional. En España, el carbón es de mala calidad y caro de extraer. Sin embargo, históricamente se ha apoyado su producción, con dos fines: uno, mantener la estructura de empleo y renta en las comarcas mineras; dos, contribuir a la seguridad de suministro reduciendo la cantidad de combustible importado. El problema es que, como digo, esto tiene dos inconvenientes graves: el elevado impacto ambiental (emisiones de SO2 sobre todo, y por supuesto de CO2) y el alto coste que supone su uso. El Plan de la Minería planteó por tanto reducir progresivamente el consumo de carbón nacional para tratar de eliminar estos problemas: al igual que en la agricultura, nos dimos cuenta de que salía más barato pagar a los mineros por no hacer nada, que pagarles y encima contaminar.

Pero el problema es que la realidad ha superado a las expectativas: los precios del CO2, los bajos precios del gas, y la desaparición de la prima al carbón han hecho que la reducción sea mucho más abrupta de la deseada, creando unas grandes reservas de carbón sin quemar. Si a eso le sumamos que nuestro presidente es de León, pues ya está montado el lío: el Gobierno promete que ese carbón se va a quemar, y para ello va a incentivarlo. Consecuencia: nuestras emisiones de CO2 volverán a aumentar, y encima nos costará bastante dinero (en contra de la renta sostenible que citaba antes). De nuevo, la sostenibilidad al garete.

Y entonces, ¿qué hacemos con el carbón almacenado? Pues yo diría: que siga ahí. Así contribuirá mucho más a la seguridad energética que si lo quemamos y nos quedamos sin él, por mucho que algunos argumenten en contra. Y si no lo quemamos, tampoco emitiremos CO2. De lo que no nos libraremos será de tener que pagar algo, si queremos mantener el tejido social de las comarcas mineras. Pero seguramente será mucho menos de lo que nos costaría el incentivo a usar carbón para generar electricidad (que a su vez produce lucros cesantes en otras tecnologías que el Gobierno quiere compensar por otro lado, de nuevo a costa de nuestro bolsillo).

Conclusión: si de verdad queremos llegar a una economía sostenible, hay que tomar decisiones sostenibles. Y ni los Presupuestos ni el incentivo a quemar carbón lo son. Parece complicado llegar a un sitio dando pasos en dirección contraria, pero eso parece ser lo que está pasando con esta dicotomía entre sostenibilidad y realidad que mantiene nuestro Gobierno.

FUENTE www.soitu.es - Pedro Linares.
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*Pedro Linares es profesor de la Universidad Pontificia Comillas y miembro de la Cátedra BP de Desarrollo Sostenible.
(Las conclusiones y puntos de vista reflejados en este artículo son responsabilidad únicamente de su autor y no representan, comprometen, ni obligan a las instituciones a las que pertenece).

27 de octubre de 2009

Ayer los zarateños aprendimos a cuidar nuestros Glaciares



2009-10-26 | Hace un mes se estuvo desarrollando en nuestra ciudad y en Campana una campaña a favor de la Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglaciar, que ha quedado en dificultades debido a la Ley vetada por la Presidente hace un año. La coordinadora de la ONG “Conciencia Solidaria”, habló al respecto con EL DEBATE.
Durante la jornada de ayer la ONG “Conciencia Solidaria” culminó con la campa-ña de juntar firmas que había comenzado hace un mes atrás, tanto en Zárate como en Campana a favor de la Ley de Protección de los Glaciares que había vetado la Presidente Cristina Fernández de Kirchner a fines del año pasado.
El cierre se realizó en el paseo de la costanera de nuestra ciudad, donde muchos vecinos aportaron su firma a favor de esta causa.
EL DEBATE estuvo en el lugar y habló con Adriana Potenzoni, coordinadora de la ONG, quien nos dijo que “seguimos juntando firmas y dándoles folletos informativos a las personas, para que se enteren de qué se trata la problemática, con la novedad de que ya en el Congreso hubo media sanción, del Proyecto de Ley del senador Filmus, que es el que nosotros no apoyamos”.
Recordemos que por unanimidad, el Senado dio el jueves media sanción a un nuevo proyecto de Protección a los Glaciares, que reemplaza a la Ley vetada por la Presidente. La iniciativa, impulsada por el senador kirchnerista Daniel Filmus, fue respaldada por todos los bloques opositores que trabajaron y consensuaron la nueva redacción del proyecto, que ahora deberá ser aprobada por la Cámara baja.
En este sentido Potenzoni seña-ló que “no porque sea oficialista, sino porque la Ley que se había sancionado y que fue vetada por el Ejecutivo, era una Ley un poco más abarcativa, daba una protección real a los glaciares y al ambiente periglaciar.
Con esta nueva Ley se deja una puerta abierta a que explotaciones mineras, puedan llevar a cabo sus tareas y es justamente lo que nosotros no queremos.

Resultados
En cuanto a las expectativas planteadas, “el resultado hasta el momento, es que con todas estas firmas que se juntaron, no solamente acá en Zárate sino también en Buenos Aires y en el resto de la Provincias, serán, presentadas como un petitorio diciéndole a las autoridades del Congreso, que todas estas personas están a favor de la ratificación de la Ley vetada o de una Ley similar a esa. Una Ley que proteja al ambiente periglaciar y que no se puedan llevar a cabo explotaciones de cualquier tipo”, dijo contundentemente Potenzoni.

Vetos
Por otro lado, nos recordó que la Ley que había sido vetada “la presentó la ex-diputada Marta Maffei, ahora la volvió a presentar el diputado Miguel Bonasso, pero fue cajoneada”, y al respecto comentó: “esa Ley no sale, fue aprobada en la Comisión de Recursos Naturales, pero cuando llega a la Comisión de Minería de diputados queda trabada.
En ese mismo momento presenta el senador Filmus, por senadores, su Proyecto de Ley”.
Por este motivo “nosotros seguimos insistiendo como una ONG ambientalista que, lo que hay que defender es el país no los intereses económicos”, señaló Potenzoni.

Concientización
Asimismo señaló que “la gente responde bien.
Hay gente que no está enterada, no sabe de qué se trata, entonces es una tarea no solamente de juntar firmas, sino también de concientización.
Explicarle a la gente de qué se trata, darle material informativo, explicarle que si el Estado no responde a las necesidades, sino defiende los recursos naturales, tenemos que salir nosotros, los habitantes a defender los recursos. Por eso surgen tantas ONG y tantas asambleas vecinales”, aseguró.
También manifestó que “cuando uno no encuentra respuesta de las autoridades, que no hacen lo que tienen que hacer, nos tenemos que mover.
Nosotros queremos que se defiendan los recursos na-turales pero de verdad, que no son nuestros, sino que les pertenecen a nuestros hijos y a nuestros nietos, los que vienen detrás de nosotros”.
Además dijo que, “la gente lo acepta, pero está un poco desmo-ralizada, porque ven que nuestros representantes en el Congreso siempre se salen con la de ellos. Como que los habitantes termina-mos no teniendo voz ni voto”.
De esta manera comentó que “uno trata de hacerse escuchar de forma legal, con petitorios de firmas, informando, pero parece que nunca alcanza todas las herra-mientas que uno presenta, para hacer la suficiente fuerza y parar todo esto”.

Fuente www.eldebate.com.ar Adriana Potenzoni

26 de octubre de 2009

El viento de Comodoro Rivadavia ya no esparce polietileno por las calles


COMODORO RIVADAVIA.- Viento y polietileno eran aquí aliados inseparables en el paisaje. Era casi normal a la mirada el vuelo de las bolsitas de supermercado. Ante la amenazante contaminación ambiental, en julio de 2005 el municipio prohibió a las grandes cadenas y los pequeños locales comerciales el uso de "materiales no biodegradables para el envase de mercaderías". A cuatro años de la medida , comerciantes y funcionarios coinciden en que fue el inicio de un cambio de hábitos que evitó que casi tres millones de bolsas por mes atacaran el medio ambiente.

"Los primeros meses de la ordenanza no fueron sencillos. El uso de bolsitas era una costumbre muy arraigada. Pero en esta ciudad el desafío también era evitar las bolsas volando en las calles, como habitualmente pasaba un día de viento", relató Gabriel Rothstein, gerente zonal de la red de supermercados La Anónima, actualmente con siete sucursales en barrios de esta ciudad.

Este mes, una medida similar comenzó a aplicarse en la provincia de Buenos Aires y son varias las legislaturas que en el país estudian una disposición similar. En Comodoro Rivadavia, la prohibición abrió el debate hace cuatro años. "Hay que tener en cuenta que hasta hace poco usábamos las bolsitas del supermercado para poner la basura de nuestras casas. Por otro lado, era difícil en los primeros meses recordar que había que llevar la bolsa de rafia para hacer las compras o prepararse para poner la mercadería en cajas. Me quejé mucho al principio, pero ahora me parece una medida acertada", comentó a LA NACION María Elena Pereira.

Según se desprende de las cifras de los grandes supermercados, el ahorro en bolsas de polietileno al medio ambiente promedia los tres millones de unidades mensuales. Sin embargo, "todavía quedan las que se usan para la fruta, la verdura y la carne, que siguen siendo de polietileno. Por eso, todavía se ven algunas bolsitas volando", explicó Juan Carlos Expósito, un carnicero del barrio 13 de Diciembre.

La necesidad de "poner un freno al uso indiscriminado e irresponsable de materiales no biodegradables fue uno de los motores de la decisión. Había que explicarle a la gente que debíamos hacer un corte sobre algo que a todos nos resultaba natural. Tuvimos que preparar a nuestros propios inspectores, los que realizaban el control para que se cumpliera la ordenanza, porque recibían muchas veces la crítica de la gente. El cambio es, ante todo, cultural", recordó Silvina Avila, que era la secretaria de Medio Ambiente cuando se aprobó la ordenanza. Según rememoró, los primeros comercios que adhirieron a la medida fueron "las franquicias y, de inmediato, las grandes cadenas de supermercados, que eran las mayores generadoras de bolsas".

Camino por recorrer

Para el actual subsecretario de Medio Ambiente de la municipalidad local, Oscar Ruiz, todavía queda un largo camino por recorrer: "La ordenanza se cumple a rajatabla en supermercados, pero cuesta más en comercios chicos. Por eso, un día de viento seguimos viendo bolsas en barrios de la zona norte de la ciudad. Un cambio de hábitos siempre resulta difícil. Se ha avanzado, pero todavía falta una toma de conciencia mayor. En nuestro caso, seguimos estableciendo sanciones contra aquellos que no cumplen con la norma".

Funcionarios y grandes supermercados son, sin embargo, optimistas. Desde la red de supermercados La Proveeduría, el empresario Alberto Escribano dijo a LA NACION: "En nuestro caso, la medida evita que 500.000 bolsitas de polietileno contaminen el medio ambiente de la ciudad. La gente no tiene opción. O trae su bolsa de rafia o carga la mercadería en cajas. Al principio los clientes se quejaban, pero ahora ya no hay cuestionamientos".

"Aceptamos de inmediato la medida. Solo le pedimos un plazo al municipio para agotar el stock de bolsitas de polietileno que teníamos ya impresas. No fueron más de seis meses, que era lo que establecía la ordenanza."

El mismo camino recorre La Anónima, que relanzó en los últimos meses una campaña que incentiva a los clientes a adquirir una bolsita reutilizable. "Las vendemos en nuestras sucursales al valor de costo como una alternativa a la caja de cartón. Pero, como todo, cambio llevará su tiempo."

fuente la nacion
 

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